La Albania de


Enver Hoxha

y su ruptura con la URSS, 1964




Los Inicios del Siglo

Introducción

Grandes conflictos de fondo

La formación de las alianzas

El camino hacia la guerra


La I Guerra Mundial

Introducción

La guerra y las alianzas

Los tratados de paz


El Período de Entreguerras

Introducción

Problemas de la posguerra 1919-24

La concordia ilusoria 1924-29

El fin de la concordia 1929-33

Los virajes hacia la guerra 1933-39


La II Guerra Mundial

Introducción

La guerra y las alianzas

El diseño del nuevo orden mundial

Las Naciones Unidas


La Guerra Fría

Introducción

Los orígenes 1945-47

Las grandes tensiones 1948-55

El mundo bipolar

Descolonización y No Alineados

La coexistencia pacífica 1955-62

La distensión 1962-75

La nueva guerra fría 1975-1985


Fin de la Guerra Fría

Introducción

Gorbachov y la guerra fría

El derrumbe del bloque soviético

El fin de la guerra fría

La Albania de Enver Hoxha y

su ruptura con la URSS


Stalin, en el extremo izquierdo, y Enver Hoxha,

en el derecho, a su lado Molotov Eres el visitante nº

CONTACTA



Textos

Inicios del siglo XX | Primera Guerra Mundial | Entreguerras 1919-1939 |

Segunda Guerra Mundial | La Guerra Fría | El Fin de la Guerra Fría




(...) Después de la liberación, la Unión Soviética y su partido

Bolchevique, teniendo a Stalin al frente de ellos (salvas de aplausos),

sin tomar en consideración las dificultades causadas por la guerra en su

propio país, prometieron a nuestro pueblo y a nuestro partido una

fraternal ayuda internacionalista multilateral para la consolidación del

poder popular, para el restablecimiento y el desarrollo de nuestra

economía sobre bases socialistas, para el desarrollo de los diferentes

sectores de nuestra vida. Prometieron a nuestro pueblo y a nuestro

Partido un fuerte apoyo en la lucha contra el imperialismo y el

revisionismo yugoslavo, apoyos que han sido provechosos (...) La

traición de Kruschev y de sus planteamientos revisionistas, que se

esforzaron en destruir nuestro Partido y nuestra Patria socialista así

como la amistad soviético-albanesa, no ha disminuido ni disminuirá los

sentimientos de agradecimiento, de afecto y de eterna amistad de nuestro

pueblo y de nuestro partido hacia el Partido y la Patria de Lenin y de

Stalin (Aplausos) (...). Mientras que los revisionistas seguidores de

Kruschev, al lado de los imperialistas, se lanzaban al ataque contra

nuestro Partido y nuestro pueblo, en estos días, en estos difíciles años

de lucha, La gran China y el glorioso Partido Comunista de China,

teniendo ante ellos al camarada Mao Zedong, se encontraron al lado de

nuestro pueblo y de nuestro Partido (Salva de aplausos. Ovación). Nos

ayudaron generosamente, nos concedieron créditos y otras formas de ayuda

para permitirnos continuar las obras del tercer quinquenio, la

edificación socialista del país (...)

La destitución de Kruschev es una gran victoria, pero esto no significa

el fin del revisionismo (…) Los actuales dirigentes del Partido y del

gobierno soviéticos, después de la caída de Kruschev, han declarado más

de una vez que siguieron fielmente la línea del XX, XXI y XXII Congreso

del P.C.U.S. (...)

En primer lugar, el arreglo de la cuestión de Stalin, de la

rehabilitación de Stalin, en tanto que gran marxista leninista,

independientemente de algún error insignificante que haya podido

cometer, es una gran cuestión de principio, de alcance internacional

(Salva de aplausos. Ovación) (...) Los marxistas y los hombres honestos

no creen las sandeces revisionistas que pretenden que “Stalin era un

feroz dictador” (...) Se sabe que Stalin nunca se comportó como un

dictador, ni siquiera hacia los adversarios del leninismo.

Enver Hoxha

29 de noviembre de 1964